Salvador, la marioneta gigante tiene ya experiencia como maestro de ceremonias en multitud de actos por todo el mundo, desde Asia hasta Europa o África. Si se trata de patrocinar a una marca le encanta ponerse una camiseta publicitaria, ya que sabe que con sus dimensiones es como un imán para el público.

Ha dinamizado eventos, hablando de miles de cosas y cuando habla al público o lanza mensajes promocionales con su potente voz, crea una mágica simpatía por su calidez y humanidad tanto a jóvenes como adultos.

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