
Un espíritu alado, una semidiosa nacida del reino de los cielos. Desde arriba, observa y protege a cualquier persona que necesite su ayuda. Venerada, signo de paz y protectora de las personas cuando surgen las tormentas. Su figura impresionante crea una gran silueta cuya sombra cruza las tierras en busca de amigos que puedan acompañarla. Con el uso de sus enormes alas, puede volar por todos los cielos, y durante sus viajes, puede aparecer con un apuesto jinete o incluso un valiente acróbata enganchado a sus fuertes garras.

El caballo real es un ser viviente milenario que ha recorrido cientos y cientos de lugares mágicos que solo la imaginación puede crear. Una extraña criatura que recorre nuestro mundo dejando una estela fascinante de magia. Guerreros, princesas y todos los que se atreven a montar sobre sus espaldas, lo acompañan en cientos de aventuras. Caballo real trota, salta y corre libre en lugares de más de cuatro metros de altura. En algún momento, su fuerza misteriosa lo convierte en otro ser equino para el disfrute de los espectadores.

Este gigante mitológico nacido de la incandescente tierra, muestra su fuerza, sus fauces y su feroz mirada a todas las personas que se encuentran en su camino. Vive rodeado de reyes, caballeros y singulares bestias, atemorizados por el miedo de su gran tamaño. Una criatura medieval que defiende su territorio, frente a guerreros, luchadoras de fuego, o doncellas en apuros.

Desde la misma arena, con toda la fuerza de las dunas, descubrimos a la hija del desierto. En su inexorable camino, nunca volverá la mirada hacia atrás para ayudar a las personas perdidas en el tiempo. Es la guardia de las tribus nómadas, la protectora de lo que más ama; la vida. Su silueta marca el horizonte del desierto. El movimiento de su largo cuello siempre va en busca de personas a las que ayudar. Su personalidad representa la mayor exposición de la vida.

Representa el ardor del guerrero íbero y el reflejo de la noche. Los más osados le honran como guía del más allá, proviniente de una civilización tan antigua como arcana de los íberos, que lo adoraban como dios protector del audaz guerrero. No se sabe bien el motivo de sus letargos, pero se esconde en el profundo mar por cientos de años para surgir en otra época y en otro lugar del vasto mundo, para realizar un cometido que solo él sabe.

Resalta en el horizonte el indestructible Viriato. La brutalidad de su ser enraíza con su dureza, fuerza y energía. Se convierte en un obstáculo infranqueable, una barrera imparable. Una máquina de aspecto tauromaligno, revestido con piel metálica cobriza. Su corazón ruge al descubierto, mostrando su motor y expulsando por su nariz toda la furia contenida. Siempre en busca de nuevos espacios donde marcar su territorio.


































































